miércoles, 19 de abril de 2017

Cap 2 Tabarelli: Duro allenamento

Mientras daba un paseo por Forgotten hollow buscando una casa en concreto, me encontré con una casa abandonada, tenía buen aspecto, dentro de lo que cabía, con una mano de pintura y algunos cuadros sería la morada perfecta.


Seguí caminando, ahora no tenía tiempo para pararme debía continuar buscando...entre las cartas que rescaté en casa, había una en particular donde se referían a mi, mi padre había escrito a un amigo de Forgotten Hollow para pedirle que si le sucedía algo cuidase de mi como si fuese su hija. Si Geovani Tabarelli confiaba en alguien tanto como para confiarle mi vida, yo también podría confiar en el....pero la carta solo ponía una dirección.

Plaza de Forgotten hollow Nº3.

Y eso era todo...me tocaba buscar...
No pasó mucho tiempo hasta que pasé por delante de la casa, Forgotten tampoco era un pueblo gigante, era difícil no encontrar las cosas pronto.
Me acerqué al porche y llame a la puerta, una voz desde dentro me invitó a pasar diciendo que estaba la puerta abierta.


Entré y me encontré con dos jóvenes.


-Hola...
-Hola!!- Contestaron al unisono.
-Vereis traigo una carta, que mi padre quería enviar a esta dirección, quizá me podeis ayudar, no se a quien iba dirigida pero supongo que sería para alguno de vosotros.


Los chicos la invitaron a sentarse con ellos,  miraron la carta, miraron a Sienna, se volvieron a mirar entre ellos y entonces el chico habló.
-Lo siento, no creo que puedas darle la carta a quien tu padre se la enviaba...
-¿Por que no?
-Nosotros no conociamos a Geovani, era nuestro padre, Germán, el que lo conocía, eran grandes amigos desde tiempos inmemoriales, pero nuestro padre, murió hace unos meses...
-Ohh, cuanto lo siento...


-No te preocupes, ya hemos pasado el duelo, de todos modos, quizá podamos ayudarte si has venido a algo más que a entregar una carta...
-Si...- Sienna dudó en si debería contarles sus planes, pero si su padre confiaba tanto en Germán Vatore, ella debería poder confiar en sus hijos.- Estoy aquí para vengar la muerte de mis padres.
Los Vatore la miraron estupefactos, no entendían a que se refería...
-Vlad, apareció hace 3 días en nuestra casa y los asesinó, he venido a cobrarme mi venganza.


-¿Vlad?, sabíamos que ansiaba tener más poder pero no imaginabamos hasta que extremo estaba dispuesto a llegar..., bien, me imagino que tendrás un plan...
-Por supuesto, le voy  dar algo peor que la muerte...voy a convertirlo en humano!
-¿QUE?
-Lo que has oído, le regalaré el peor de sus temores y el mayor de sus ascos, le convertiré en humano y lo pondré a mis servicios.
Los Vatore se rieron a carcajadas, no sabían que era más gracioso, que aquella chica creyese que podía convertir vampiros en humanos o imaginar a Vlad como uno asqueroso y debilucho...aquella chica aspiraba muy alto.
-Está bien, y como piensas hacerlo?
-Mi padre tenía unos libros muy antiguos, tratan sobre vampiros, todo nuestro folclore, la manera de conseguir plasma, nuevos poderes....creo que si los estudio bien podré encontrar la cura para el vampirismo y humanizar a Vlad.


Los Vatore, esta vez, se quedaron muy callados, pensativos, se miraron...
Caleb-Muy bien y dime, necesitas nuestra ayuda?
-Estáis dispuestos a prestármela?
Lilith-¿Estás de broma? si hay alguna posibilidad de que ese mal nacido pase por el infierno en la tierra, yo quiero contribuir... eres joven, necesitaras entrenamiento...


-No soy tan joven... tengo 138 años...de joven nada...
-Aún eres una niña, nostros tenemos más de 400 y aún somos unos jóvenes...
Había algo en Caleb que me incomodaba, me miraba de una forma extraña, me miraba...como yo miro a una presa cuando estoy  famelica, no estaba segura de poder fiarme de el, pero no me quedaba otra, les había contado mis planes... debería pegarme a ellos e intentar conocerlos bien.


-Bueno, niña o no, ya os he dicho lo que he venido a hacer...vosotros decidís, me ayudais o sufrireis el mismo destino que Vlad...
-Bueno bueno, no te alteres princesa... te ayudaremos y te entrenaremos. Y dime princesa, ¿Ya tienes donde quedarte?
Detestaba que la llamasen princesa y más cuando salía de la boca de Caleb, arrastraba la n como si se le hubiese quedado pegada en la lengua...
-Si, no te preocupes, he visto algo de la que venía hacia vuestra casa...
-Muy bien, prinnncesa, entonces te veremos mañana.

Me largué de allí tan rápido como pude, Lilith parecía buena chica, pero Caleb, me sacaba de mis casillas, era tan chulo y prepotente...le habría dado una paliza aquella misma noche, si hubiese podido con el, claro.

Me fui a mi nueva casa, bueno a mi nuevo cuchitril, antes de irme a dormir, decidí decorarla un poco, tenía algunos muebles, bastante viejos y el color de las paredes no eran gran cosa, al igual que los suelos, pero había techo y cortinas suficiente para esconderme del sol durante el día.
Después de colocar los cuadros, urnas y demás accesorios decorativos que traía conmigo,


me fui a dormir, hacía rato que había amanecido y llevaba sin dormir no sabía ni cuantas horas, debía descansar para estar fresca.


Al caer la noche, Caleb llamó a mi puerta.
-Que princesa, lista para tu primer entrenamiento?
-No podía venir tu hermana?
-Nooooo, tu eres mía... yo te entrenaré, Lilith te ayudará con otros menesteres.

Vaya, que original y en que pensaba el que me podía ayudar Lilith, en ir de compras?, desde luego Caleb debía modernizarse, el 50% de las cosas que salían de su boca sonaban bastante machistas y anticuadas...

-Bueno, que, que es para hoy princesa...
Me mordí la lengua para no gritarle que dejase de llamarme princesa y le dejé pasar.
-Vamos, entra, petardo...
-Jajajaja, que malos humos tienes, princesa. Venga, enseñame que es lo que sabes...

La ansiedad empezó a invadirme, no tenía ni idea de que enseñarle, lo único que me habían enseñado era a alimentarme discretamente y por mi cuenta había aprendido a proyectar alucinaciones, pero era tan débil que solo funcionaban en humanos.

-Bueno...yo...
-No tienes ni idea de nada ¿no?
-Es que, mis padres no...
-Vale, vale...yo te enseñaré todo, pongámonos colmillos a la obra...


En ese momento Caleb me pareció menos idiota que todo el resto del tiempo. Nos pusimos Colmillos a la obra como el decía y comenzamos dando unas clases sencillas, un poco de levitación, un poco de meditación, exibición de poderes...yo no estaba resultando muy buena aprendiz, todo se me daba mal...pero tenía que aprender, no pensaba desistir, tenía una meta y pensaba llegar a ella.


-Bueno princesa, por hoy está bien ya. Mañana volveré y seguiremos entrenando...
-Está bien. Oye Caleb...-el se dio la vuelta y me miró con aquellos preciosos ojos grises
-Dime
-Gracias, de verdad, gracias por tu ayuda, creo que podremos conseguirlo.

En su rostro se formó media pícara sonrisa, asintió con la cabeza y después se marchó.

Al día siguiente volvió, y al siguiente y al siguiente....


Los meses pasaron y yo cada vez aprendía más y más, los ratos que no estaba entrenando con Caleb los pasaba sentada leyendo los libros de mi padre o en el ordenador buscando información.


Ya había aprendido muchas cosas, como que había vampiros vegetarianos, que solo se alimentaban de plasma sintético, había aprendido a crear plasma con peces y ranas, además Caleb me había enseñado a convertirme en murciélago, que comparado con su super velocidad era una nimiedad pero a mi me resultaba muy útil, sobre todo para cazar.

Cuando salía a cazar aprovechaba también a mis víctimas para entrenarme, les hacía alucinar y se ponían a hablar solos, estaban tan inmersos en sus conversaciones consigo mismos, que me resultaba demasiado fácil darme un festín...


En alguna ocasión fallaba mientras entrenaba y al final era yo la que acababa hablando sola durante horas, ya era fuerte, pero no lo suficientemente experimentada.


En lo que respectaba a Caleb, nos habíamos hecho muy buenos amigos, dicen que el roce hace el cariño, y Caleb y yo nos rozábamos mucho, prácticamente pasábamos el día juntos entrenando.


Una noche que no esperaba visitantes, llamaron a la puerta, yo estaba sentada leyendo uno de los libros, no tenía ninguna gana de visitas, además ¿Quien podía ser? apenas conocía a un par de personas más, aparte de Caleb y Lilith.
La puerta sonó de nuevo...así que tras la insistencia decidí ir a ver quien era.

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