Nathan había pasado mucho tiempo fuera de paseo con Dante, aquel era el primer día que desayunaba con sus chicas en al menos 2 semanas.
Ari desayunaba sin decir nada... estaba muy pensativa, no le había reprochado su ausencia, ella entendía perfectamente que él estuviese distante y disgustado.
Nathan se levantó.
Nathan- Cariño, siento no haber estado en casa en las últimas semanas, se que he pasado mucho tiempo fuera con Dante, pero me siento... triste cuando estoy aquí. Los echo tanto de menos...
Ari- Lo sé, la verdad es que yo también los extraño, la casa está triste desde que no están... pero deberíamos empezar a pasar el duelo juntos. Como familia conseguiremos sobrellevarlo lo mejor y más rápido posible. ¿No crees?
Nathan- No sé como lo haces, siempre obtienes la solución y las palabras oportunas para todo...
Ari- Anda siéntate... que te cuento que vamos a hacer hoy.
Nathan- No sé por que me imaginaba esto, eres increíble... de donde habré sacado yo una mujer tan increíble...
Nathan se sentó, y Ari le contó que había estado hablando con Daniel y Marcela sobre su situación y su tristeza. Ellos les habían ofrecido pasar algo de rato juntos dando una vuelta por la ciudad y a Ari le había parecido una estupenda idea.
Nathan accedió a la petición de ir a despejarse un rato entre el bullicioso entorno urbano y después de una necesaria ducha, pusieron rumbo al barrio donde vivian Marcela y Daniel.
Se sorprendieron al llegar y ver que había un mercado callejero, Marcela no había dicho nada al respecto y la plaza estaba llena de muebles y distintos utensilios y decoraciones de todo índole.
Ari- Que bonito! Nathan vamos!! venga!!!
Nathan no se sentía tan entusiasmado con la idea de pasear entre muebles viejos y gente a cascoporro y estaba seguro de que su pequeño Dante era el último sitio donde quería meterse, pero... accedió.
Nathan- Anda miremos muebles pulgosos...
Ari se rió y se encaminó con Xana en brazos hacia el mercado.
Ari- Ohhhh que sofá más chulo... mira Nath...
Nathan- NO! ni muerto meto yo esa cosa rosa en el salón! y no lo intentes que no voy a cambiar de opinión!
Ari- Jolines pero es tan monoooooo
Nathan- QUE ES ROSA FUCSIA ARI! no y no... no, no no!
Ari estalló en carcajadas, el sofá era horrible, pero quería picar a Nathan un ratito...
Tras 2h de intensa caminata, consiguieron acabar de ver todos los puestos.
Ari- Xana está cansada, Marcela ha llamado, ha salido de trabajar y se acercará por aquí a recogernos. Mira! un músico callejero! vamos a verlo a ver si Xana se anima!
Se acercaron donde el músico tocaba una extraña guitarra seguramente confeccionada por si mismo.
Ari conocía la canción y canturreaba por lo bajo mientras aquel hombre entonaba.
No tardaron mucho en avistar a Marcela, como siempre estaba preciosa.
Ari- Hola guapa! no se como lo haces para estar tan maciza después de 4 hijos...
Marcela- Paso largas horas con tapones en los oídos metida en la bañera... y no son 4... son 5!
Las dos se rieron a carcajadas.
Nathan- Marcela te agradezco que hayas venido a recogernos, pero al menos yo, hoy no voy a acercarme a casa... estoy agotado y Dante no para quieto tiene pinta de tener hambre, que te parece si os llamamos mañana y nos pasamos de nuevo?
Marcela miró a nathan con cara de comprensión, hasta ella debía entender que después de las semanas que había pasado estaría agotado.
Marcela- No os preocupeis, nosotros no vamos a movernos, los niños tampoco... y siempre tenéis la puerta de casa abierta.
Ari abrazó a Marcela y caminó junto a Nathan de vuelta a casa.
Una vez llegaron al jardín Dante salió corriendo... donde iría?
Nathan lo descubrió nada más entró por la puerta de casa... allí estaba su amiguito peludo, comiendo como un obseso.
Xana- Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!! Papiiiiiiiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!
Xana no paraba de gritar, Nathan la miró divertido, al fin todos sus esfuerzos estaban dando sus frutos, Xana al fin pedía ir al baño. Nathan la cogió y la llevó rápido al orinal.
Nathan- Muy bien Xana, así se hace!!
Una vez se aseguró de que había terminado, nathan la llevó a su habitación, le puso el pijama y la metió en la cama.
Ya salía por la puerta cuando...
Xana- Papiiii... Agon!! agon papiiii, agon!!!
Nathan se rió... se sentó junto a ella en la cama y saco su cuento favorito de la estantería.
Nathan- Bien, por donde íbamos?
Nathan- Ah! si! y la temible Xana montada sobre su dragón, surcaba los cielos, procurando que todos los animales del reino se encontrasen a salvo...















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