domingo, 14 de abril de 2019

Nathan 27: ¿Por que yo también?

Apróximadamente 3 meses después, Ari y Nathan habían establecido una rutina ya adaptada, al nuevo bebé que llegaría pronto.
Ari, ahora pintaba en casa

Y Nathan pasaba mucho más tiempo en casa también, así podía dedicarle más a Xana 

Que era una niña listísima, había aprendió a hablar y ahora no había manera de callarla, iba corriendo constantemente tras Nathan para aprender alguna palabra nueva.

Ari también pasaba más tiempo con ellos dos, esa era la ventaja de trabajar en casa.

Nathan cumplía con sus labores de padre a la perfección, sabía que cuando llegase el bebé, Ari apenas tendría tiempo para sí, así que intentaba que mientras que el retoño llegase y no, le daría todo el tiempo libre que pudiese.
Nathan- Ale pequeñaja vámonos a la cama.

Ari los siguió a la habitación de Xana y observó mientras Nathan le ponía el pijama a la niña y la animaba a meterse sola en la cama.

Ari- QUieres que le lea el cuento yo?

Nathan- ¿Enserio?

Ari- Si...claro!

Nathan- NO! ni por todo el oro del mundo, esa es mi parte favorita del día. Además, tú no tienes la voz de narrador que tengo yo! Ja!

Ari- Vale, está bien... iré al salón entonces!

Ari se marchó y los dejó solos para la hora del cuento.

Nathan- Entonces el león se subió a la colina, miró enrededor y rugió!!!

Nathan leía con emoción cada palabra mientras veía como Xana se quedaba dormida.

Una vez la pequeña se durmió fue a unirse a su esposa en el salón.

Nathan- Jo, pensé que íbamos a ver una peli...

Ari- Pues no! Mañana es el cumpleaños de Xana... hay que organizarlo

Nathan- ¿Que?

Ari- Claro, tendremos que llamar a la gente y preparar la comida...

Nathan- Pero Ari... Marcela dijo que te iba a ayudar por que tengo que ponerme yo!!!

Ari- Por que es tú hija...! lo haremos entre los tres ¿Te parece bien?

Nathan- Pues no!!! Marcela dijo que iba a ayudarte ella... pero ya veo que aunque te ayude ella necesitas de mis servicios de super papá, así que vale, anda...

Ari- Muy bien, entonces te toca llamar a la gente y montar las cosas fuera!

Nathan- Umhhhffff, menudo fastidio!

Por la mañana cuando se levantaron, Ari salió dispuesta a ponerse a cocinar, pero se le ocurrió que primero podía arreglarse un poco, llamó a la peluquería y pidió cita, no le hacía falta si iba ya, la atenderían en aquel momento. Ari salió, sin decirle nada a Nathan, y con cara de angustiada, no sabía como iba a montarlo todo para la tarde, pero al menos estaría relajada.

Nathan se levantó cuando Marcela tocó a la puerta, encontró a Xana acompañando a Dante mientras este desayunaba, pero no vió a Ari por ningún lado.

Se dirigió fuera con Marcela y comenzaron a montar todo el tinglado para la fiesta.
Mientras tanto Xana, en compañía de su amigo perruno, explorada por aquí y por allá.

La gente comenzó a llegar a principios de la tarde, los amigos de Nathan, Álvaro y Ezekiel no se perdieron el evento, Daniel y los niños también habían llegado. 
La odiosa hermana de Ari, Kimy también estaba allí con su vomitivo marido... Juan. Bueno tendría que aguantarse.

La fiesta se alargó bastante en la tarde, todos se pusieron al día hacía bastante que no se veían.
Y entonces llegó el momento, Xana sopló las velas y tras un montón de chispitas... se convirtió en la preciosa niña que estaba destinada a ser.

Entró corriendo a buscar a su madre, que estaba en el baño...

Xana- Mami!!!!

Ari- Dios mio Xana, estás preciosa mi amor! menudo estirón!

Xana- Mami, no quiero estar más en la fiesta, quiero jugar contigo ¿Jugamos a las muñecas?

Ari- Claro mi vida!

Xana y Ari, se fueron a la habitación a disfrutar de las muñecas, aprovecharían todo el tiempo que les quedaba para ellas dos solas al máximo.

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