martes, 25 de abril de 2017

Cap 3 Tabarelli: Amore proibito



-Caleb, que haces aquí? creí que hoy no entrenabamos....
-Y no entrenamos...
-Entonces?
-Entonces, vamonos...


-¿que? ¿A donde?
-Nos vamos tu y yo, por ahí a algún sitio, a despejarnos de tanto entrenamiento y pensamiento de venganza...
-.....Espera, me ¿estas pidiendo una cita?
-Hombre yo no diría que te lo estoy pidiendo, y tampoco diría una cita, pero llamalo como quieras.
Me quedé estupefacta, desde luego no me lo estaba pidiendo me lo estaba ordenando y ¿que lo llamase como quisiera?, estaba claro, como entrenador no tenía comparación, pero como todo lo demás le hacía falta entrenamiento.
-Anda, vamos, a ver donde me llevas.
Me agarró por la cintura y se puso en modo super velocidad, cuando abrí lo ojos estábamos en un sitio lleno de luces y con la música a un volumen muy alto.
-Pero ¿donde me has traído?


-Estamos en San Mishuno, la ciudad y esto es una discoteca, ¿nunca has estado en una?, se come muy bien...jejejeje
Vale, yo esperaba que me llevase a cenar y como mucho le tendría que haber dicho que era intolerante  a la comida humana, pero ¿Una discoteca?, que iban a hacer, bailar?
-Pues no nunca había estado en una, gracias por enseñarme una, supongo...
-De nada!
Estaba claro, pillar las indirectas no era lo suyo...Nos sentamos en una mesa y estuvimos charlando de algo que no fuesen poderes, ni venganzas, ni entrenamientos de ningún tipo. la verdad es que no estaba tan mal, era bastante elocuente e inteligente y saltaba a la vista que había tenido una larga vida llena de emociones y vacía de amigos, No tenía idea de comportarse.


La noche pasó rápido y decidimos irnos antes de que el sol apareciese, Caleb había desarrollado inmunidad al sol, a lo largo de los años, pero yo, yo era como una hormiga bajo una lupa, en cuanto me tocaba un solo rayo, salía ardiendo.
Cuando llegamos a Forgotten aún estaba oscuro, Caleb me acompaño a la puerta de casa...
-Esta noche ¿habrá entrenamiento?
-Si, no lo dudes, ¿O ya quieres escaquearte?
-NO, no, para nada. Te veré por la noche entonces...
-Espera Sienna...
¿Me acababa de llamar por mi nombre? aquello era inaudito, creo que era la primera vez que oía que decía mi nombre, y sinceramente, había sonado verdaderamente sexy...
-Sienna, yo, esta noche...a ver...
Uy uy aquí pasa algo, ¿que querrá decirme? supongo que ya se que quiere, pero me gustaría que me lo dijese...
-Sienna...ufff... te veo esta noche...
¿QUEEEEE? no de eso nada, monta todo este paripé y ahora me deja esperando algo que no piensa ni hacer ni decir? no, no...
-Oye Caleb...
-¿Que?
Y cuando se dió la vuelta, le agarré la cara y lo besé, no pensaba dejar que se fuese sin hacer lo que ambos queríamos...


El beso duró más de lo que en un principió yo me imaginaba, nunca había besado a nadie ¿Había un tiempo estipulado para parar aquello? o simplemente nos podíamos quedar así el resto de la eternidad?, no tenía ni la más mínima idea, pero me daba igual, aquella era una de las mejores experiencias de mi vida, su boca era fresca como la menta y su cuerpo estaba duro como una piedra, notaba sus musculos bajo la ropa como si los hubiese cincelado el mísmisimo Miguel Angel...
Por fin, nos separamos, Caleb me miró, con ojitos tiernos durante unos segundos... después se apartó...
-Sienna, esto es, es un error, no podemos, está prohibido, los maestros no pueden confraternizar de este modo con sus aprendices.

-¿Que dices de un error?, es lo que los dos queríamos, no me vengas ahora con reglas, todo el mundo se las salta, tu mismo te las estás saltando, te recuerdo que tampoco se puede conspirar contra un vampiro superior y miranos, aquí estamos...

Caleb, se quedó pasmado, no esperaba que yo me enfadase y desde luego no esperaba que tuviese tan mal genio...
-Lo siento Sienna...
-NI lo siento ni ná de ná, vete a tu casa Caleb, está a punto de salir el sol y al final me voy a tostar en mi propia puerta... te veo en el entrenamiento.
Entré en casa y cerré de un portazo, eché un vistazo y vi a Caleb fuera, cabizbajo, pensando, me apetecía salir para invitarlo a pasar, pero no, ya no era por mi orgullo, era para castigarlo, lo que acababa de decir era un tontería...sería mejor que lo dejase pensar.

Me fui a la cama a esperar que llegase de nuevo la noche.
Caleb apareció en mi puerta nada más caer el sol. Llamó, hacía tiempo que no llamaba a la puerta pero esa noche lo hizo...bajé a abrir.
-Caleb, sabes que está abierto y que puedes entrar, para que demonios llammmmmmmm......
Me agarró por la cintura y me besó, de tal modo, que pensé que me derretiría allí mismo.

-Lo siento princesa, esta mañana me comporte como un imbecil, las reglas me dan igual, si tú eres la recompensa de romperlas, es todo lo que necesito...
La cabeza me daba vueltas, todo lo que salía por su boca sonaba a música en mis oídos, solo quería repetir más de aquello...
Me lancé a sus brazos y lo bese, una y otra vez.
Cuando paré, para admirar sus preciosos ojos, miré a mi alrededor anonadada, la super velocidad de Caleb tenía sus pros, estabamos  en la habitación, yo ni siquiera sabía cuando nos habíamos desplazado.

La introducción de la noche auguraba un nudo y un desenlace placentero...
Caleb, tuvo mucho cuidado, sus manos recorrían todo mi cuerpo como si jamás hubiese visto otro anterioremente, la ropa fue desapareciendo poco a poco y el momento esperado no se hizo de rogar.

Aquella noche, no habría entreno, no al menos el esperado...era tiempo de conocernos mejor y dejar salir todos los sentimientos que ambos nos profesabamos.

Las horas pasaban rápido, en brazos de Caleb, todo era perfecto y ya se sabe, los mejores momentos nos saben a poco...

Cuando el sol comenzó a brilar, estabamos agotados, no habíamos descansado ni un minuto...debíamos dormir, quizá pudiesemos volver a repetir cuando los rayos de luz fuesen lunares...

Al despertar, mi garganta parecía haber sido quemada con azufre, me ardía, estaba sedienta, necesitaba comer urgentemente, salí de la cama y dejé a Caleb allí, descansando.

Nunca antes había sentido aquella voraz hambre, había tenido hambre, si, muchas veces, pero jamás como aquella. Me daba un poco de miedo salir sola a cazar, no sabía si sería capaz de controlarme o devoraría a todo el pueblo, estaba segura de que incluso podría intentar alimentarme de uno de mis congéneres.
Salí, encontré varias personas en la plaza del pueblo y derrepente...cambié.

Me convertí en un ser oscuro, mi rostro se había deformado, mi voz, sonaba más grave y no podía dejar de sisear, cada humano que veía hacía que la cabeza me diese vueltas, no me quedaba opción, asi que, dejé que mi lado salvaje me dominase y comenzó la caza.

Todo el que se ponía a mi alcance era un objetivo, la sangre de una sola víctima no me saciaba, así que comí y comí hasta hartarme.

Cuando al fin pude parar, después de alimentarme de la mitad de Forgotten Hollow, decidí irme a casa, nunca me había sentido tan "viva", estaba complacida conmmigo misma, nunca había sentido aquella sensación, solo sabía que necesitaba volver con Caleb...
Cuando entré por la puerta, Caleb me esperaba...


-¿Pero que?, ¿Que has hecho Sienna?
-¿Yo?- le dije con voz melosa- Yo, nada...
-Sienna...estás...preciosa, tienes un aura malvada y peligrosa, que es totalmente irresistible...

-¿A si? ¿Y como de irresistible?
-Ven, te lo enseñaré...
El sofá fue lo más cercano que conseguimos encontrar, la habitación se caldeaba con cada beso y tanto mi nueva yo, como la antigüa, estabamos deseosas de otra noche de maldad bajo las sábanas.

Cada vez que Caleb me rozaba, sentía como la zona donde su mano se había posado, se ardía como magma...
No estaba dispuesta a esperar e ir despacio, ya habíamos ido bastante despacio la noche anterior, ahora lo quería ya y no pensaba aceptar un no por respuesta.

Caleb, se dio cuenta de mi urgencia enseguida, y decidió poner fin a mi tormento...
La ropa desapareció con un fuerte sonido a desgarrón y el show dio comienzo.

Aquello era tan maravilloso como libidinoso, solo esperaba que jamás llegase a su fin, que la noche fuese eterna, para que Caleb no se fuese jamás, aunque en cualquier momento Lilith llamaría a la puerta, preguntandose donde estaba...mientras que eso ocurriese pensaba aprovechar cada momento, él, era mío.

Esta vez la pasión no ocupó toda la noche, Caleb y yo teníamos cosas que hacer, debíamos seguir entrenando de verdad, el día nos proporcionaría la excusa perfecta para seguir debatiendo cual era el mejor lugar de la casa donde dar rienda suelta a nuestros insaciables deseos.
Aquella noche Caleb no estaba dispuesto a quedarse en casa, quería que entrenásemos, pero no sería en las cuatro paredes habituales, lo haríamos al aire libre...
Me llevó entonces a un lugar que no había tenido aún oportunidad de conocer, era un pequeño claro, donde se encontraba un lago con una cascada, aquella sería nuestra sala de entrenamiento aquella noche... aunque me preocupaba que alguien nos viese juntos, habíamos decidido no contarle a nadie, que nos conocíamos, mucho menos lo que estaba pasando entre nosotros y muchísimo menos que Caleb me entrenaba, si alguien se enteraba haría preguntas que no sabríamos contestar.


Las clases se desarrollaron como era habitual, mi forma oscura me dotaba de un poder superior al que había tenido hasta ahora, pero aún así, no era suficiente, no era capaz de hacer nada contra Caleb, el era extraordinariamente fuerte, en todos los aspectos.
Mi frustración estaba llegando a su límite, no veía el momento de convertirme en una vampira suprema, llegar al tope de conocimientos folkloricos y acabar de una vez con mi descabellado plan contra Vlad. Llevaba allí meses y aún no era suficientemente poderosa, creí que con mi linaje, todo sería más fácil, pero me equivocaba, llegar a ser un vampiro poderoso no era cuestión de sangre o familia, era cuestión de esfuerzo y constancia.


Cuando empezó a clarear, mi forma oscura se desvaneció, dejamos el entrenamiento y volvimos a casa. al acercarnos a la valla que cercaba mi hogar, ví que el buzón tenía una novedad, me acerqué lo abrí y mi mundo dió un vuelco.
Entré en la casa corriendo.
-Caleb! Caleb!
-¿Que? ¿Que pasa?
-Mira...


Era una carta del conde Vladislaus Straud invitándome a un baile en honor a la nueva congénere habitante de Forgotten Hollow, esa...esa era ¿Yo?.


-¿Que vamos a hacer?- preguntó Caleb.
-Por todos los muertos Caleb, ¿Que piensas que haremos?, iremos, estoy deseando conocerle y ver sus puntos débiles, machacaré a esa rata desde dentro de su casa, esta es mi gran oportunidad para acercarme a el.


-Te das cuenta de que no podemos ir juntos ¿Verdad?
-Si, lo sé...debemos ir a tu casa, puede que haya llegado también allí una carta...
-De acuerdo, vamos, aunque no se si estoy preparado para las preguntas de Lilith...
-Lilith no es tonta Caleb, llevas 3 días sin aparecer, sabe que estás aquí. Si no fuese así ya habría venido a ver donde estabas.
-Si, mi hermana jamás ha tenido un pelo de tonta, supongo que lo imaginará. Pero... no queríamos contárselo a nadie, para no poner en riesgo los planes y no poner en riesgo más vidas.

-Caleb, Lilith ya está en riesgo desde que los 3 decidimos que acabariamos con Vlad, creo que tu hermana sabrá guardar el secreto, ahora vamos, necesito saber si vosotros también estáis invitados.
-Muy bien princesa, saldré yo antes, te veré allí...no tardes, no me gusta separarme de ti ni un minuto. Te llamo cuando llegue.

Caleb, salió entonces, esperé pacientemente a que el me llamase diciéndome que ya estaba en casa, salí ya convertida y volé hasta allí, esperaba con ansias que esa carta les hubiese llegado, no sabía que podría hacer si debía ir yo sola a la fiesta de Vlad.

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