domingo, 30 de abril de 2017

Cap 4 Tabarelli: Una danza goffa

Cuando Sienna llegó a casa de los Vatore, Lilith le estaba preguntando donde había estado los 3 últimos días...
-Ya sabes, entrenando a Sienna, hemos intensificado el entrenamiento y...
-Ya...el entrenamiento...Caleb Vatore, ¿Te crees que aún chupo dedos con plasma?, de entrenamiento nada, al menos no en el que habíais quedado...
-....mmm...¿Que?


-Jajaja Caleb, te dije que Lilith no era tonta, ¿Creías de verdad que ella no iba a sospecharlo?
-Vaya, Caleb, menos mal que Sienna es lista, por que si depende de ti el legado del linaje Vatore, iba a estar el mundo lleno de vampiros idiotas...


-Oh Lilith, que gran hermana estás hecha... bueno, sentemonos a lo que interesa...
-Está bien, a ver con que me sorprendeis...
Nos sentamos en la mesa, estuvimos hablando de los entrenamientos, Lilith estaba impresionada con todo lo que había avanzado y creía que estabamos a punto de conseguir los medios suficientes para acabar con Vlad, de una maldita vez.


-A ver Lilith, ¿Has recogido el correo?
-Si, ¿Por que? ¿Te interesa la carta que ha llegado invitandonos a un baile en la mansión Straus?
-Joder, Lilith, ya sabías a que veniamos y no lo dices antes?
-Bueno, la cuestión es que os ha llegado a vosotros también la carta Caleb, podremos ir los tres al baile, 6 ojos son mucho mejores que 2.
-Si sobre todo si al menos dos están puestos en lo que no deben....
Lilith no había pasado por alto que Caleb apenas me quitaba la vista de encima un segundo.

-ahh Caleb, jamás te imaginé tan...¿Enamorado?


-¿Que? ¿Como que enamorado?, yo...yo, no estoy enamorado de nadie, salvo de mí mismo.
-Jajajaja, Ya...
La reacción de Caleb era totalmente cómica, estaba claro que el jamás había sentido por nadie lo que empezaba a sentir por mí. A mi me pasaba lo mismo, no podía dejar de mirarlo y aún estando en la misma habitación echaba de menos estar con el, mi único pensamiento estaba en las noches anteriores, cuando su piel rozaba la mía...
-Bueno, tengo el vestuario perfecto para ir de fiesta, que me decís ¿Nos arreglamos y nos vamos a bailar?


-Si, yo iré a casa a ver que encuentro, algo tengo que tener...!!


-Princesa, aunque vayas desnuda serás lo más hermoso que entre en esa fiesta...
-Jajaja, no tienes remedio, pero no creo que deba ir desnuda, nos veremos en la mansión a media noche.
Me levanté y me dirigiá a la puerta cuando Caleb me cogió por sorpresa por detrás.
-No tardes princesa, no me hagas ir a buscarte, o no llegarás a ese baile...nunca.
-No tardaré...
-Bien. ¿Un regalo para el camino?
Antes de que me diese tiempo a preguntar a que se refería, sus labios cubrieron los míos, después de el inesperado y apasionado beso, me fui, tenía mucho que hacer, no sabía que podría ponerme y aún quería repasar algunas cosas de los libros antes de marcharme.


Ya en casa y después de repasar el 2º tomo de los apuntes de mi padre, decidí ir a cambiarme...
El armario estaba lleno, había vestidos, más y menos lujosos, incluso los vestidos de mi madre... derrepente la pena me invadió.
Mi madre...mi padre, ellos hacían bailes habitualmente cuando vivíamos en Siena. El salón resplandecía siempre lujoso, con hermosas lámparas bañadas en oro y radiantes paredes color escarlata. Mi madre siempre era la más hermosa de la fiesta, no tenía parangón en lo que a belleza se refería. Los echaba tanto de menos...
Decidí bajar al primer piso para darme un baño, pero mientras lo hacía mi mente comenzó a sacar recuerdos al azár de años donde fui feliz en familia...la tristeza me invadió , ni un baño, ni un gran banquete, baile o el mejor de los vestidos me conseguirían consolar. Decidí quedarme en la bañera un rato hasta que la tristeza se hiciese soportable...Aún no había llorado la muerte de mis padres, en algún momento toda aquella angustia debía aparecer, pero yo esperaba que no hiciese presencia hasta que Vlad fuese menos que una rata, no podía distraerme con nimiendades, decidí salir de la bañera y probarme algo de ropa, así me distraería.
¿Negro, rojo, amarillo?....¿corto, largo?...¿el pelo recogido o suelto?, había mil posibilidades, quería ir elegante y discreta, pero a la vez quería estar sexy para Caleb...no sabía que ponerme, empecé a sacar y a probarme un vestido tras otro...
Los vestidos de mi madre eran fántasticos, muy elegantes, pero me daba miedo que me pareciese demasiado a ella y pudiese reocnocerme, dando al trste con mis planes...
-Mejor pruebo otra cosa...



-Uy este, este... es hermoso!!


-Espera, a ver ¿Este?- Uff no, demasiado, sexy, mucho más de lo que quiero...está claro, corto no puede ser...


-Uff dios mío, esto si que es demasiado sexy, mejor lo dejo en exclusiva para cuado venga Caleb.

-¿A ver con esto?- Si, perfecto! tiene todo lo genial de un vestido de coctel,combinado con una súper sexys y discretas transparencias... y el peinado de mi madre, me sienta a las mil maravillas, creo que estoy lista!!

Me disponía a mirar el reloj, cuando de pronto el reloj de cuco del salón comenzó a dar las campanadas...no podía ser ¿eran las 12!!? Tenía que irme ya!!
Salí de casa tan rápido que pensé que la ropa se me desintegraría, espera, yo no corría tan rápido antes...¿Podría ser que el entrenamiento hubiese despertado en mí, velocidad sobre natural?, eso era genial!!!
Llegar a casa de Vlad, apenas fue un suspiro, mi nueva habilidad me permitó llegar en menos de 5 minutos y eso que la mansión estaba lejos y sobre una colina, pero no importó, el tiempo no pasaba cuando me desplazaba, además la sensación era increíble!
La mansión era enorme y oscura, desde luego estaba claro que era la guaridad de un ser falto de luminosidad. Ser vampiros no significaba que nuestro alma estuviese negra como el carbón, la mayoría de nosotros teníamos algo en común con las emociones humanas, aunque tuviesemos el linaje más puro. Pero algunos, como parecía ser aquel Vlad, se corrompían hasta tal punto, que dejaban de sentir, solo les importaban ellos mismos, al igual que pasaba entre lo humanos que llegaban a políticos de alto rango o tenían empresas crueles con otros seres vivos, son la peor clase de ser vivo...da igual su raza.
Llamé a la puerta y esperé, con suerte alguien me abriría...


"
¿Quien demonios será que llega tarde? Espero que sea la invitada de honor, no entiendo como tiene la osadía de llegar tarde a una celebración en su honor... dichosos jovenes. Esperemos que al menos sea útil y se convierta en un miembro activo en mis planes...

"
Un malhumorado Vlad abrió la puerta, no había pasado desapercibido el pequeño detalle de que llegaba tarde, estaba claro.
Aquel hombre, me imponía, era tan...tan...siniestro, ni siquiera cuando mi forma oscura se desató la otea noche parecía tan malvada.
-Buenas noches, joven dama, imagino que usted es la invitada de honor que esperaba esta noche...
-Si, supongo que si- le contesté intentando que mi acento Italiano se notase lo menos posible.
-Bien, y una mujer tan bella tendrá un nombre que le haga honor a ese rostro ¿Verdad?
Me di cuenta entonces, que ese era el único detalle en el que no me había fijado. Si le decía mi verdadero nombre, seguramente lo reconocería al instante, debía contestar pero no sabía como...
-Si, bueno, a mi me parece... hermoso...
me quedé callada, aún lo estaba pensando...
-Bueno y bien? cual es?
Vi el florero detrás de Vlad, dentro había unas rosas rojas...pero la preciosa porcelana tenían unas preciosas flores del color de la sangre.
-Dalia!, mi nombre es Dalia...
-Vaya, un nombre hermoso, de una bella flor, para una bella mariposa. Bien Dalia...
-Schell! Perdone, es que estoy un poco nerviosa, no es costumbre de donde yo vengo, que se celebren bailes en honor a un desconocido, estoy un poco...
-No se preocupe señorita Schell. Y digame, ¿Donde está ese lugar del que viene, donde no se celebran bailes?
Aquel hombre me estaba sacando de mis casillas y solo acababa de llegar, aún tendría que aguantarlo toda la noche.
-Vengo de Mittenwald, Alemania...
-Oh Alemania...Deutschland Ein schönes Land...


Me asusté, aquel hombre sabía alemán...y que demonios contestaba ¿ahora?, había pronunciado el primer alemán que se me había venido a la cabeza, era el apellido de un amigo de mi padre que vivía en Mittenwald, pero no imaginaba que aquel hombre fuese a conocer el idioma...Le sonreí y afirme con la cabeza...después puse los ojos en blanco y suspiré como si echase de menos mi tierra, en realidad la echaba de menos, pero no era la que le había dicho...
-Y Digame, ¿Había estado antes en Forgotten hollow?, su cara me es particularmente familiar, aunque no es extraño, si nos hubiesemos visto antes la recordaría, una belleza como la suya no se olvida.
Mierda...
-...Pues no, jamás había estado en este pueblo...


-Mi pueblo!
Mis palabras se quedaron atrancadas en mi garganta...aquel hombre, era el peor vampiro que me había echado a la cara en lo que llevaba de eternidad.
-Si, su pueblo, su pueblo es hermoso, pero nunca antes lo había visitado...
-Ya veo...
Unas caras conocidas aparecieron, Caleb y Lilith venían al rescate...
-Señor Straus, ¿Quiere usted acaparar a la invitada de honor para si solo?- Caleb le echó una pícara sonrisa a Vlad, a lo que este contestó con un gruñido- Hola bella, ¿Podría conocer este humilde vampiro el nombre de tal hermosura?
-¿Ya ha acabado el espectaculo señor Vatore?

La sonrisa se me escapaba sin querer, solo ver a Caleb me hacía sonreir, pero aquellas formas tan amaneradas y elegantes me resultaban especialmente graciosas saliendo de el, desde luego disimulaba a la perfección.
-Claro, mi nombre es Dalia, Dalia Schell, es un placer conocerle...
-Caleb, Caleb Vatore.
-Y yo soy Lilith, su hermana, mucho menos amanerada...
No pude contenerme más, una enorme sonrisa apareció en mi cara, los hermanos Vatore eran increíblemente cómicos cuando se lo proponían...
-Bueno dejemonos de presentaciones y pasemos al salón, el organista comenzará a tocar de un momento a otro.

Pasamos al Salón siguiendo al conde... la música comenzó a sonar en cuanto el rebasó el umbral de la puerta, el salón estaba lleno de vampiros, por suerte no veía a sus guarda espaldas, cabía la posibilidad de que alguno de ellos me reconociese...eso no era nada bueno, debería tener cuidado si aparecián.
La noche fue pasando tranquila, la gente bailaba y bebía el vino más delicioso que yo hubiera provado jamás con unas gotas de exquista sangre humana.
Lilith no se alejó de mi en toda la noche, hacíamos el papel de estar conociendonos, yo le contaba, absurdas historias que me iba inventando sobre la marcha y ella me contaba cosas de cuando Caleb y ella eran pequeños.
De vez en cuando buscaba a Vlad con la mirada...siempre estaba observandome, no sabía muy bien por que, cuanto más amarga se tornaba su mirada más nerviosa me ponía, supongo que Caleb se dio cuenta, en un momento dado, se plantó a mi lado y me invitó a bailar...


Bailar con Caleb era fántastico, no sabía que sus dotes como bailarin eran tan maravillosas, si añadías sus sensuales, graciles y caballerescos  movimientos a su ardiente mirada, uncoctel ardiente y explosivo se formaba en mi interior, el querría negar su implicación, pero yo no, estaba enamorada de el, sin duda.

Lilith nos observaba y de vez en cuando nos llamaba la atención:
-Tortolitos, se empiezan a sentir las chispas en el aire...- nos susurraba.
La fiestaba estaba llegando a su fin y nosotros no nos habíamos podido mover aún del salón, Vlad no me quitaba los ojos de encima y no podía escabullirme.
Caleb y Lilith ya querían marcharse desde hacía rato, en la mirada se les notaba que sabían que aquel día no sacaríamos nada de aquella mansión...deberíamos volver a hurtadillas otro día...o quizá no.
Vlad salió del salón dirección a la entrada, le seguí con la mirada, vi que entraba en la zona que parecía la cocina y de pronto apareció uno de sus siervos con una...humana...¿Par que demonios quería Vlad una humana en esos momentos?
Poco tardé en enterarme para lo que servía la humana...cuando volví a mirar...la humana estaba bebiendo de él...la estaba convirtiendo!! pero...¿Para que?, no mucho humanos habitaban Forgotten Hollow, ¿que pretendía?, ¿convertirlos a todos?

Aparte la vista y me acerqué a Caleb y Lilith.
-Chicos a llegado la hora de marcharse...
-¿Ya se marcha señorita Schell?- La voz de Vlad me sobresaltó.
-Si, bueno ya está próximo el amanecer y no me gustaría ponerme demasiado morena, ya me entiende- le dije poniendo una amplia y falsa sonrisa en mi cara.
-Claro, entiendo, es usted joven, inexperta y poco poderosa...no se preocupe, de todos los modos este baile está finalizado, volveremos a vernos, no lo dude, me acercaré a su casa si no le importa. Quizá podamos conocernos mejor...

¿A mi casa?, bueno no me quedaba más remedio que aceptar, no quería que sospechase absolutamente nada y quizá así podría sacarle algo de información.
-Muy bien, cuando usted guste señor Straus, le esperaré con gusto.
Así mismo me dí la vuelta y me encaminé hacia la salida.

"
Vlad se quedó allí pensando en que realmente iría a hacerle una visita a aquella muchacha, era joven e inexperta y estaba casi seguro de que ocultaba algo, aunque era habitual que el resto de seres se pusiesen nerviosos cuando hablaban con él, el era un conde vampírico no un vampirucho de tres al cuarto.
-Genial, usted esperame en su casa, tengo grandes planes para usted señorita Schell, le ofreceré un trato tan tentador que no podrá rechazar...-pensó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario