No hace falta ser bruja para saber que este iba a ser vuestro final- nos decía Kora - Si Vlad no se hubiese interpuesto ya habríamos visto este día hace mucho!, bueno, venga, que es la hora si no os vais ya perderéis el vuelo.
Kora tenía razón, debíamos irnos, Klaus nos esperaba en Siena y yo, yo estaba deseosa de llegar a casa.
El viaje fue largo, al menos a mí se me hizo larguísimo. Después de 5 interminables horas de avión y casi otra de limusina, al fin llegamos al castillo. Cuando me bajé del coche los recuerdos invadieron mi mente y mis fosas nasales se llenaron de increíbles y reconocibles olores, olía a Siena, Olía a hogar.
Caleb a su vez admiraba absolutamente cada piedra del camino.
-Sienna, ¿Has vivido aquí toda tu vida?, ¿Como demonios has conseguido vivir cómoda en esa casucha destrozada de Forgotten? Esto es impresionante!!
Su boca, prácticamente tocaba sus rodillas, no la habría cerrado ni aunque le entrase un murciélago, estaba anonadado y no era para menos, el inmenso castillo de 4 plantas se erigía imponente delante de nuestras narices, los jardines y el laberinto estaban bien cuidados, unas majestuosas rosas asomaban entre las hojas de los arcos del patio, todo estaba tan hermoso como cuando nos habíamos marchado. Las lágrimas inundaron mis ojos, no podía evitar pensar que no volvería a ver más a mis padres pasear bajo la luna por el jardín, ver como mi padre alcanzaba a coger la rosa más hermosa y se la entregaba a mi madre junto a la fuente como muestra de su amor ...
Mis pensamientos se desvanecieron cuando Caleb me avisó de que la puerta se estaba abriendo.
-¡¡¡Sienna!!! -Klaus salió corriendo por la puerta con los brazos abiertos -Pensé que este día no llegaría jamás.
Yo también corrí a su encuentro, tenía tantas ganas de verlo y abrazarlo, lo echaba tanto de menos, el era mi mejor amigo.
-Klaus!! cuanto te he echado de menos ¿Lo sabes verdad, Que te he echado de menos?, estoy tan feliz de volver a verte!!
-Espero que me hayas echado tanto en falta como yo a ti. bueno y dime...¿Quien te acompaña, Sienna?
-Oh, si cierto...jejeje, con tanta emoción se me olvidaba presentaros...Klaus, este es Caleb...- Antes de que terminase de hablar Caleb lo saludo de muy buen grado.
-Hola Klaus, he oído hablar mucho de ti! -entonces fui yo la que interrumpió.
-Klaus, Caleb es mi prometido...
-¿Queeee? ¿Como prometido? ¿Prometido de...casarse?
-Pues claro Klaus, ¿De que va a ser si no? jajajajaja
-Por todos los muertos vivientes Sienna, os fugáis, después creí que estabas muerta y ahora...¿Ahora apareces con un prometido? ¡Pero si hasta ahora no habías tenido ni un novio!, jajaja, Sienna tu nunca dejas de sorprenderme. Bienvenido a casa entonces, Caleb.
Caleb asintió con la cabeza y una gran sonrisa. Klaus se dio media vuelta y se encaminó dirección a la puerta, le seguimos.
Cuando entramos por la puerta de nuevo los recuerdos me invadieron, mis padres bailando en mitad del salón rodeados de cortesanos sonrientes.
-Pero por el amor de satán, Sienna, esto es enorme!
Caleb se entusiasmaba con cada nueva parte del castillo que veía.
-Bienvenido a casa ojitos grises, te haré un mapa para que sepas como entrar y salir...
-Ja-ja-ja, muy graciosa Princesa, muy graciosa...iré a explorar.
Mientras Caleb corría como un niño inspeccionando cada rincón del castillo, yo daba vueltas alrededor de la fuente de sangre central del salón, recordando viejos tiempos de cuando era pequeña y el castillo estaba constantemente lleno de júbilo y vida. Entonces la puerta sonó, tres tímidos golpes en la robusta madera, me hicieron salir de mi ensoñación, Klaus se me adelantó y se dirigió a abrir a la vez que Caleb descendía corriendo, como un crío, la escalera.
Oí a Klaus hablar con alguien...
-Hola señorita, ¿Que desea?
-Pues me encantaría que me dejases entrar antes de que me convirtiese en hollín.
-Disculpe, pero si quiere audiencia con la princesa, deberá informar y volver otro día, como todo el mundo.
-Anda estirado, haz el favor de dejarme pasar, que no estoy para bromas, tengo la espalda rota del avión y yo no necesito absurdas audiencias para ver a Sienna y a mi hermano.
Mi mente registró esto último que dijo la persona que estaba al otro lado de la puerta.
-¿Lilith?
Cuando Klaus se volvió a mirarme, Lilith aprovechó a colarse con su súper velocidad.
-Pero bueno Sienna, menudo castillo tienes! Seguro que Caleb está como un crío invetigandolo todo.
-Por mil tumbas Lilith, ¿Pero que haces aquí?, Pensábamos que estarías desconforme con la decisión de que viniésemos a vivir a Italia y por eso no habías venido a despedirte.
-Sienna, ¿La tontería de Caleb se te está pegando?,¿pero como iba a estar disgustada con una noticia tan estupenda?, solo quería daros una sorpresa y llegar después que vosotros, estaba preparando mis cosas y se me pasó la hora para ir a despedirme.
-Lilith!!!!!!! -Caleb apareció de pronto por detrás mío y la abrazo con tanta fuerza que incluso oí algún hueso crujir.
-Caleb, suéltame, me vas a partir por la mitad...
-Hermana, eres la cosa más desagradable que se puede uno echar a la cara...
-No diga sandeces Caleb... -Klaus apareció en defensa de Lilith.
-Klaus, esta es Lilith, la hermana de Caleb.
-Si me lo ha dejado bastante claro en la puerta -Me dijo con una pícara sonrisa, entonces miró a Lilith con ojos divertidos -Antes de colarse, claro.
-Ya, bueno, me estaba tostando...¿Que esperabas?
Klaus, rompió a reír como nunca lo había oído, después se adelantó y besándole la mano le dijo...
-Es un placer conocerla,señorita Lilith.
Lilith se puso colorada y Caleb y yo nos miramos divertidos...allí estaba claro, había flechazo!. Caleb se acercó a mi.
-Anda dejémoslos solos para que se conozcan, demos un paseo por el jardín y después...puedes enseñarme las habitaciones que aún no he tenido tiempo de ver, como...no se, quizá...la tuya!
Me reí divertida, Caleb era totalmente impredecible, pero su plan era lo mejor que había escuchado desde que había llegado. Fuimos a dar el paseo y para mí sorpresa, cuando estábamos junto a la fuente del laberinto, se acercó a un arco y arrancó una rosa para mí. En ese momento me sentí segura de mi elección, no había nadie en el mundo más perfecto que él.
Dos semanas más tarde me encontré en una habitación poniéndome el enorme vestido blanco con el que mi madre había caminado hacia el altar. Lilith me ayudaba a abrocharme el corset.
-Sienna, estás preciosa. Aún no alcanzo a entender como Caleb consiguió conquistar a una preciosidad como tú.
-Yo aveces tampoco, Lilith, yo a veces tampoco.
Las dos reímos, hasta que se nos secó la garganta. Oímos entonces el reloj dando doce campanadas, la hora había llegado, Caleb y Klaus ya estarían esperando en el altar junto con el resto de invitados.
Cuando llegamos al lugar donde celebraríamos la ceremonia, mis ojos se inundaron, yo no había participado en los menesteres de la decoración, había estado ocupada intentando arreglar los problemas que se habían ocasionado cuando mis padres dejaron de ejercer sus deberes, Caleb, había estado ayudandome, o intentándolo ya que para el todo era nuevo, y habíamos dejado la preparación en manos de Lilith y Klaus. Habían hecho un trabajo estupendo, lo habían preparado al aire libre como a mi me gustaba y todo era blanco,dorado y lleno de flores, estaba maravillada.
Caleb me esperaba en el altar, sonriente como siempre y con los ojos llenos de amor. Su boca hizo una perfecta O cuando su vista repaso toda mi figura. No le faltaba razón, el vestido era impresionante.
Una vez conseguí encaramarme al altar, cosa bastante dificultosa, ya que el vestido era hermoso pero pesaba una barbaridad..., los invitados se sentaron y nosotros pronunciamos nuestros votos. Comencé yo:
-Caleb, tu vida se ha vuelto el centro de la mía, me ayudaste cuando más te necesitaba, te convertiste en mi más inesperado aliado y mi más fiel amigo, en mi improvisado confidente y en la luz que me guía. Mi vida no es nada si no está junto a la tuya, Caleb. Desde hoy seré tu compañera incondicional para el resto de los días de nuestras vidas. Te quiero.
Los preciosos ojos de Caleb se iluminaron, sus mejillas se encendieron y sus manos comenzaron a temblar. Tuve miedo de que saliese corriendo, de que la presión, no de lo que iba a hacer, si no de lo que implicaba, le pudiese y se esfumase en ese mismo momento, pero entonces comenzó a hablar:
-Sienna, llegaste a mi vida como una loca, hablando de venganzas imposibles y amenazando con hacernos sufrir el mismo castigo, ¿En que momento podría yo llegar a pensar que acabaría enamorándome de alguien que me hace esperar dos horas cuando se peina?, Jamás he sido romántico, ni me había interesado mucho en las mujeres, pero después apareciste tú y lo entendí, no era que no me interesasen, estaba esperándote a ti, por que el amor no mira con los ojos, si no, con el alma. Sienna Tabarelli, tú, eres mi alma y prometo ser la columna más fiel que soporte todo el peso de tus males. Te quiero.
Entonces la de la boca abierta fui yo, demonios, Caleb había escrito algo impresionante... eran unos votos con un toque divertido y cargados de amor pero...
-¿Acabas de citar a Shakespeare?- Le pregunté en un susurro.
-Sí, ¿Me he pasado? -Me preguntó también susurrando
-No!, ha sido precioso....
Y entonces los invitados se levantaron eufóricos y comenzaron a aplaudir.
Caleb rodeó mi cintura y me dio el beso más romántico de la historia, al menos, de la mía.
La fiesta se alargó casi hasta el amanecer, Caleb y yo abrimos el baile sobre la tarima, después los invitados, bailaron hasta quedar agotados, todos nos los pasábamos en grande,
Caleb y yo no dudábamos en mostrar nuestro amor cada vez que teníamos oportunidad, estábamos tan felices de no tener que escondernos más!
Y así llegamos al fin de esta historia! una historia de venganza y amor, con un final mágico. ¿Que pasará ahora?, la eternidad lo dirá, por que eso, ya es otra historia!
Kora tenía razón, debíamos irnos, Klaus nos esperaba en Siena y yo, yo estaba deseosa de llegar a casa.
El viaje fue largo, al menos a mí se me hizo larguísimo. Después de 5 interminables horas de avión y casi otra de limusina, al fin llegamos al castillo. Cuando me bajé del coche los recuerdos invadieron mi mente y mis fosas nasales se llenaron de increíbles y reconocibles olores, olía a Siena, Olía a hogar.
Caleb a su vez admiraba absolutamente cada piedra del camino.
-Sienna, ¿Has vivido aquí toda tu vida?, ¿Como demonios has conseguido vivir cómoda en esa casucha destrozada de Forgotten? Esto es impresionante!!
Su boca, prácticamente tocaba sus rodillas, no la habría cerrado ni aunque le entrase un murciélago, estaba anonadado y no era para menos, el inmenso castillo de 4 plantas se erigía imponente delante de nuestras narices, los jardines y el laberinto estaban bien cuidados, unas majestuosas rosas asomaban entre las hojas de los arcos del patio, todo estaba tan hermoso como cuando nos habíamos marchado. Las lágrimas inundaron mis ojos, no podía evitar pensar que no volvería a ver más a mis padres pasear bajo la luna por el jardín, ver como mi padre alcanzaba a coger la rosa más hermosa y se la entregaba a mi madre junto a la fuente como muestra de su amor ...
Mis pensamientos se desvanecieron cuando Caleb me avisó de que la puerta se estaba abriendo.
-¡¡¡Sienna!!! -Klaus salió corriendo por la puerta con los brazos abiertos -Pensé que este día no llegaría jamás.
Yo también corrí a su encuentro, tenía tantas ganas de verlo y abrazarlo, lo echaba tanto de menos, el era mi mejor amigo.
-Klaus!! cuanto te he echado de menos ¿Lo sabes verdad, Que te he echado de menos?, estoy tan feliz de volver a verte!!
-Espero que me hayas echado tanto en falta como yo a ti. bueno y dime...¿Quien te acompaña, Sienna?
-Oh, si cierto...jejeje, con tanta emoción se me olvidaba presentaros...Klaus, este es Caleb...- Antes de que terminase de hablar Caleb lo saludo de muy buen grado.
-Hola Klaus, he oído hablar mucho de ti! -entonces fui yo la que interrumpió.
-Klaus, Caleb es mi prometido...
-¿Queeee? ¿Como prometido? ¿Prometido de...casarse?
-Pues claro Klaus, ¿De que va a ser si no? jajajajaja
-Por todos los muertos vivientes Sienna, os fugáis, después creí que estabas muerta y ahora...¿Ahora apareces con un prometido? ¡Pero si hasta ahora no habías tenido ni un novio!, jajaja, Sienna tu nunca dejas de sorprenderme. Bienvenido a casa entonces, Caleb.
Caleb asintió con la cabeza y una gran sonrisa. Klaus se dio media vuelta y se encaminó dirección a la puerta, le seguimos.
Cuando entramos por la puerta de nuevo los recuerdos me invadieron, mis padres bailando en mitad del salón rodeados de cortesanos sonrientes.
-Pero por el amor de satán, Sienna, esto es enorme!
Caleb se entusiasmaba con cada nueva parte del castillo que veía.
-Bienvenido a casa ojitos grises, te haré un mapa para que sepas como entrar y salir...
-Ja-ja-ja, muy graciosa Princesa, muy graciosa...iré a explorar.
Mientras Caleb corría como un niño inspeccionando cada rincón del castillo, yo daba vueltas alrededor de la fuente de sangre central del salón, recordando viejos tiempos de cuando era pequeña y el castillo estaba constantemente lleno de júbilo y vida. Entonces la puerta sonó, tres tímidos golpes en la robusta madera, me hicieron salir de mi ensoñación, Klaus se me adelantó y se dirigió a abrir a la vez que Caleb descendía corriendo, como un crío, la escalera.
Oí a Klaus hablar con alguien...
-Hola señorita, ¿Que desea?
-Pues me encantaría que me dejases entrar antes de que me convirtiese en hollín.
-Disculpe, pero si quiere audiencia con la princesa, deberá informar y volver otro día, como todo el mundo.
-Anda estirado, haz el favor de dejarme pasar, que no estoy para bromas, tengo la espalda rota del avión y yo no necesito absurdas audiencias para ver a Sienna y a mi hermano.
Mi mente registró esto último que dijo la persona que estaba al otro lado de la puerta.
-¿Lilith?
Cuando Klaus se volvió a mirarme, Lilith aprovechó a colarse con su súper velocidad.
-Pero bueno Sienna, menudo castillo tienes! Seguro que Caleb está como un crío invetigandolo todo.
-Por mil tumbas Lilith, ¿Pero que haces aquí?, Pensábamos que estarías desconforme con la decisión de que viniésemos a vivir a Italia y por eso no habías venido a despedirte.
-Sienna, ¿La tontería de Caleb se te está pegando?,¿pero como iba a estar disgustada con una noticia tan estupenda?, solo quería daros una sorpresa y llegar después que vosotros, estaba preparando mis cosas y se me pasó la hora para ir a despedirme.
-Lilith!!!!!!! -Caleb apareció de pronto por detrás mío y la abrazo con tanta fuerza que incluso oí algún hueso crujir.
-Caleb, suéltame, me vas a partir por la mitad...
-Hermana, eres la cosa más desagradable que se puede uno echar a la cara...
-No diga sandeces Caleb... -Klaus apareció en defensa de Lilith.
-Klaus, esta es Lilith, la hermana de Caleb.
-Si me lo ha dejado bastante claro en la puerta -Me dijo con una pícara sonrisa, entonces miró a Lilith con ojos divertidos -Antes de colarse, claro.
-Ya, bueno, me estaba tostando...¿Que esperabas?
Klaus, rompió a reír como nunca lo había oído, después se adelantó y besándole la mano le dijo...
-Es un placer conocerla,señorita Lilith.
Lilith se puso colorada y Caleb y yo nos miramos divertidos...allí estaba claro, había flechazo!. Caleb se acercó a mi.
-Anda dejémoslos solos para que se conozcan, demos un paseo por el jardín y después...puedes enseñarme las habitaciones que aún no he tenido tiempo de ver, como...no se, quizá...la tuya!
Me reí divertida, Caleb era totalmente impredecible, pero su plan era lo mejor que había escuchado desde que había llegado. Fuimos a dar el paseo y para mí sorpresa, cuando estábamos junto a la fuente del laberinto, se acercó a un arco y arrancó una rosa para mí. En ese momento me sentí segura de mi elección, no había nadie en el mundo más perfecto que él.
Dos semanas más tarde me encontré en una habitación poniéndome el enorme vestido blanco con el que mi madre había caminado hacia el altar. Lilith me ayudaba a abrocharme el corset.
-Sienna, estás preciosa. Aún no alcanzo a entender como Caleb consiguió conquistar a una preciosidad como tú.
-Yo aveces tampoco, Lilith, yo a veces tampoco.
Las dos reímos, hasta que se nos secó la garganta. Oímos entonces el reloj dando doce campanadas, la hora había llegado, Caleb y Klaus ya estarían esperando en el altar junto con el resto de invitados.
Cuando llegamos al lugar donde celebraríamos la ceremonia, mis ojos se inundaron, yo no había participado en los menesteres de la decoración, había estado ocupada intentando arreglar los problemas que se habían ocasionado cuando mis padres dejaron de ejercer sus deberes, Caleb, había estado ayudandome, o intentándolo ya que para el todo era nuevo, y habíamos dejado la preparación en manos de Lilith y Klaus. Habían hecho un trabajo estupendo, lo habían preparado al aire libre como a mi me gustaba y todo era blanco,dorado y lleno de flores, estaba maravillada.
Caleb me esperaba en el altar, sonriente como siempre y con los ojos llenos de amor. Su boca hizo una perfecta O cuando su vista repaso toda mi figura. No le faltaba razón, el vestido era impresionante.
Una vez conseguí encaramarme al altar, cosa bastante dificultosa, ya que el vestido era hermoso pero pesaba una barbaridad..., los invitados se sentaron y nosotros pronunciamos nuestros votos. Comencé yo:
-Caleb, tu vida se ha vuelto el centro de la mía, me ayudaste cuando más te necesitaba, te convertiste en mi más inesperado aliado y mi más fiel amigo, en mi improvisado confidente y en la luz que me guía. Mi vida no es nada si no está junto a la tuya, Caleb. Desde hoy seré tu compañera incondicional para el resto de los días de nuestras vidas. Te quiero.
Los preciosos ojos de Caleb se iluminaron, sus mejillas se encendieron y sus manos comenzaron a temblar. Tuve miedo de que saliese corriendo, de que la presión, no de lo que iba a hacer, si no de lo que implicaba, le pudiese y se esfumase en ese mismo momento, pero entonces comenzó a hablar:
-Sienna, llegaste a mi vida como una loca, hablando de venganzas imposibles y amenazando con hacernos sufrir el mismo castigo, ¿En que momento podría yo llegar a pensar que acabaría enamorándome de alguien que me hace esperar dos horas cuando se peina?, Jamás he sido romántico, ni me había interesado mucho en las mujeres, pero después apareciste tú y lo entendí, no era que no me interesasen, estaba esperándote a ti, por que el amor no mira con los ojos, si no, con el alma. Sienna Tabarelli, tú, eres mi alma y prometo ser la columna más fiel que soporte todo el peso de tus males. Te quiero.
Entonces la de la boca abierta fui yo, demonios, Caleb había escrito algo impresionante... eran unos votos con un toque divertido y cargados de amor pero...
-¿Acabas de citar a Shakespeare?- Le pregunté en un susurro.
-Sí, ¿Me he pasado? -Me preguntó también susurrando
-No!, ha sido precioso....
Y entonces los invitados se levantaron eufóricos y comenzaron a aplaudir.
Caleb rodeó mi cintura y me dio el beso más romántico de la historia, al menos, de la mía.
La fiesta se alargó casi hasta el amanecer, Caleb y yo abrimos el baile sobre la tarima, después los invitados, bailaron hasta quedar agotados, todos nos los pasábamos en grande,
Caleb y yo no dudábamos en mostrar nuestro amor cada vez que teníamos oportunidad, estábamos tan felices de no tener que escondernos más!
Y así llegamos al fin de esta historia! una historia de venganza y amor, con un final mágico. ¿Que pasará ahora?, la eternidad lo dirá, por que eso, ya es otra historia!



















No hay comentarios:
Publicar un comentario